Mientras más grande mejor. Esta regla se siguió al pie de la letra entre las invitadas a la boda real de Inglaterra, donde se lucieron tocados de distintos colores, formas y tamaños. Estos accesorios son signo de buen gusto y glamour sólo cuando van perfectamente combinados con los trajes, que pasan a segundo plano cuando las cabezas de estas distinguidas damas asoman.
Si el vestido de Kate Middleton era lo más esperado de la jornada del viernes, los sombreros le dieron un toque de color. Muchos de ellos causaron gran impacto, positivo y negativo, entre los fashionistas.
EXTRAVAGANCIA,
¿SINÓNIMO DE GLAMOUR?
Una de las más alabadas de la jornada fue Victoria Beckham, quien elegantemente llegó a la boda real luciendo una de sus propias creaciones otoño-invierno, con arreglos especiales para lucir su embarazo. Pero lo que atrapó del atuendo fue un sombrero creado por Philip Treacy adornado con toques que desafían la gravedad sobre el cabello recogido. Su esposo, David, portó un frac de Ralph Lauren con una corbata gris.
Chelsy Davy —que según dicen es la novia-no-novia del príncipe Harry— finalmente fue invitada al gran evento y lució su cabello rubio en un vestido turquesa a los hombros, con un coqueto moño en la parte trasera. Las sobrinas de Lady Di, Lady Kitty y las mellizas Lady Eliza y Lady Amelia también estuvieron en la boda y muchas páginas realzaron su notable belleza.
Por excelencia, el sombrerero de las estrellas del evento ha sido Philip Treacy, pues muchas de las famosas y miembros de la familia real optaron por lucir sus creaciones. Este afamado diseñador adornó las cabezas de Kate Middleton, de actrices como Sarah Jessica Parker y de la mismísima cantante Lady Gaga. Es más, muchos dijeron que el “ladygagismo” se apoderó el viernes de la Abadía Westminster. La hija de la princesa Ana Zara Phillips, por ejemplo, optó por una pamela lisa por un lado y una enorme flor por el otro, en color gris noche, también creación del hoy célebre Treacy. Sin embargo, las que levantaron los ánimos fueron las hijas del príncipe Andrés y Sarah Ferguson. Beatriz eligió un tocado en color nude y Eugenia optó por un adorno color azul con plumaje en crema y tonos morados. Los fashionistas se encontraban divididos por la opción que Beatriz escogió; algunos adoraron su extravagancia, pero la mayoría la detestó.
Una de las que sorprendió por su elegancia fue Caroline Middleton, madre de la hoy duquesa de Cambridge, quien lució un vestido motivo de mucha polémica, después de haber negado que el atuendo había sido creado a último momento especialmente para ella por la costurera británica líder Lindka Cierach, según informa CNN. Al final se supo que Catherine Walker, una diseñadora de nacionalidad francesa que también vestía a Lady Di, hizo el traje. El sombrero de la señora Middleton fue creado por Jane Corbett. Para no ser opacadas por las celebridades, las esposas de los políticos británicos lucieron sus creaciones, una de ellas en silla de ruedas, sin perder el glamour.

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