jueves, 5 de mayo de 2011

ALEXANDER MCQUEEN EL GENIO DE LA EXTRAVAGANZA

Gótico exótico, nacionalista o primitivo, pero siempre romántico: una gran retrospectiva dedicada al desaparecido Alexander McQueen se inauguró ayer en el museo Metropolitano de Nueva York. La casa de moda de este diseñador fue la responsable del delicado vestido con el que contrajo nupcias la flamante duquesa de Cambridge, Kate Middleton.

La exposición abre del 3 de mayo al 31 de julio, tras una cena de gala caritativa organizada por el Instituto de la Vestimenta del museo a la que asistieron la actriz mexicana Salma Hayek, la diseñadora Stella McCartney y la editora de Vogue, Anna Wintour, entre otros famosos seguidores.

"Con su fascinación por lo macabro, lo grotesco y lo sublime, Alexander McQueen era nada menos que un gran artista, y está en su lugar en el museo", dice Andrew Bolton, curador de la muestra Belleza Salvaje.

"Con la atención que pone en los detalles y su pasión, fue un verdadero genio", comentó Sarah Burton, directora artística de la casa Alexander McQueen, que perpetúa la marca con aquel sello tan personal.

McQueen murió el 11 de febrero de 2010 a los 40 años, tras 19 años de una carrera descomunal. Era adepto a las puestas en escena extravagantes y los organizadores de la muestra hicieron hincapié en ese aspecto.

Citas de este hombre talentoso y complejo decoran los muros de las distintas salas donde se exponen unos cien modelos y otros tantos accesorios, en un decorado oscuro cubierto con espejos y cemento gris.

La música ambiental recuerda el viento que sopla en un bosque o los suspiros eróticos de una pareja. Un ventilador levanta una falda de seda, los maniquíes llevan máscaras, plumas o cascos de esgrima. "Hay que conocer las reglas para transgredirlas, y para eso estoy aquí, para romper las reglas dentro del respeto de la tradición", puede leerse detrás de una chaqueta de fieltro decorada.

Alexander McQueen se sentía atraído por lo macabro, como lo demuestra un saco "Jack el destripador acecha a sus víctimas", presentado en 1992 en el prestigioso colegio St Martins de Londres. "La muerte forma parte de la vida. Es triste, melancólica y romántica a la vez. Todo tiene un fin", escribe.

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