viernes, 10 de diciembre de 2010

Papá Noel existe, en los corazones Tradición. Muchos niños cruceños creen en ese viejito

Creer o no creer, ¡esa es la cuestión! Para mucha gente la Navidad no sería lo mismo sin un árbol decorado con luces y bolitas, y menos sin una imagen de Papanoel en la casa. La tradición europea está afianzada en Santa Cruz desde hace mucho tiempo y difícilmente se perderá. En los hogares cruceños los niños siguen creyendo en ese viejito que se pasa toda la Nochebuena llevando regalos a los chicos de todo el mundo. ¿Cómo lo hace? Pues con ayuda de sus renos que son bien rápidos... ¡y vuelan!
Consultamos a algunos personajes sobre su creencia en Papá Noel y la mayoría coincidió en que alguna vez creyó en él. Un escéptico, Marco Justiniano, considera que a los niños no hay que charlárselas. Otros, como Carolina Antelo, expresó que ese señor y su ‘jo jo jo’ existe en nuestros corazones.

Marco Justiniano
Músico
“Nunca creí en Papá Noel y ahora a mi hijo no le meto la idea de que ese señor existe, porque pienso que no es una tradición nuestra y por más que lo vean en películas o en comerciales de televisión, es mejor que sepan la verdad. Sé que el personaje nació inspirado en San Nicolás, el obispo que regaló su fortuna para ayudar a los más necesitados y alegrarle la Navidad a muchos niños de su época. Pero, Papá Noel como tal, no existe, es un invento”.

Hjalmar Salomón
Empresario
“Creí en Papá Noel hasta mis cinco o seis años, ¡ahora ya no da para charlársela a los chicos! Recuerdo que le escribía y le pedía todo lo que se me antojaba, porque, además, mi madre me incentivaba. ¡Ella era la mensajera del viejito! Me decía que le iba a dar mis encargos, pero que no le pida tantas cosas, porque no iba a poder llevar regalos a los demás niños. Y así era: sólo recibía dos regalos, uno por Navidad y otro por mi cumpleaños que es justo el 24”.

Carolina Antelo
Repostera
“Como toda niña, creí en Papá Noel hasta que me di cuenta de que él no era el que llevaba los regalos a mi casa. Era tan fanática de él, que no sólo me limitaba a escribirle cartas, sino que también cocinaba galletas con su cara y las colgaba en el árbol navideño para que él se las comiese. Mi hijo Esteban ya me dio su carta para Papá Noel; el otro, Santiago, dice que ese hombre no existe, que en todo caso soy yo, porque soy la que compro los regalos”.

Ricardo Cortez
Chef
“Creí en Papá Noel hasta los cinco años, pero todo terminó cuando vi a mis padres colocando los regalos debajo del arbolito. Ahora con la televisión los niños ven historias sobre Santa Claus y aunque uno no quiera no le queda más que seguirles el juego para no matarles la ilusión. Mi hijo mayor (Nicolás) hasta los ocho años creía y hacíamos de todo para que así sea, ahora tiene diez y sabe que es puro cuento. No creo que sea dañino fomentar la fantasía”.

Carlos A. Zambrano
Comparsero
“Creí en la existencia de Papá Noel hasta mis ocho años, porque siempre le pedía regalos y para Navidad llegaban, hasta que una vez vi a mi padre envolviendo mis obsequios, y ahí dejé de creer. Siempre me imaginé a ese viejito tal como lo interpretan: gordito, vestido de rojo, con su barba blanca... Es una bonita tradición y a los niños los hace ilusionarse. Además, es un incentivo para ellos: si se portan bien todo el año, recibirán la visita de Santa Claus con muchos juguetes”.

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