lunes, 20 de diciembre de 2010

Rastros de Navidad de antaño que aún perduran

Comer el pan navideño, regalar juguetes como el trompo y el enchoque o consultar el Almanaque Bristol formaban parte de las tradiciones de las fiestas de fin de año hasta mediados del siglo pasado en la capital cruceña. Luego las costumbres fueron cambiando y quedaron casi en el olvido. Pese a todo no se han perdido y algunos productos, como el antiguo pan navideño, quieren retomar el espacio que les quitaron otros como el panetón.
Javier Libera, propietario del restaurante El Aljibe, investigó y logró la receta original del antiguo pan dulce que se preparaba para las fiestas de fin de año y desde 2009 lo vende para estas fechas. Luego de consultar tres recetas diferentes llegó al que se hacía antaño.
“Tiene una contextura suave, húmeda, incluye una variedad de ingredientes, como uvas pasas, almendras, frutas abrillantadas y quizás lo más peculiar es que lleva hasta más de cinco horas prepararlo, porque la masa requiere cuatro etapas de maduración”, explica Libera, que fue asesorado por Daniela Gaya, la autora del libro Historias con sabor. La comida tradicional cruceña.
La investigadora dice que este alimento es de origen europeo, pero, como ocurrió con otros productos de la culinaria oriental, se fue adecuando con ingredientes propios de la región. La receta es casi la misma de la torta de reyes, que también se hacía para la festividad del 6 de enero.
Varios años atrás, el desaparecido investigador Aquiles Gómez Coca relató cómo se vivía la Navidad en la primera mitad del siglo XX en la ciudad de Santa Cruz y en ese artículo, recogido en el libro Crónicas y relatos de Santa Cruz, da cuenta de que para la mayoría de los chicos los regalos habituales eran juguetes como el trompo, el enchoque y las muñecas de trapo. Ésa es una costumbre que corrobora Guillermina Vargas, que desde hace 40 años vende artesanías en el mercado Los Pozos y que tiene entre los productos que vende estos juguetes. “Son productos que, a pesar de que la mayoría de los chicos ya no juega con ellos, todavía se siguen vendiendo bien y es por eso que los tenemos. Lo mismo ocurre con el juguete el topo, que lo siguen buscando”, asegura Vargas.
“A ellos habría que agregar al bicubicu, que es otro juguete que vendemos y que era habitual en la Navidad, una fecha en la que no había arbolitos de plástico y los pesebres se armaban con flores, plantas y semillas de la región, que pintábamos para armar los pesebres”, comenta Julia Zeballos, otra artesana que desde hace más de 30 años tiene su puesto en Los Pozos.
En el nostálgico y extenso artículo de Gómez Coca también se relata cómo el Almanaque Bristol era habitual en las salitas de espera de las casas de los cruceños y cada inicio de año era uno de los más solicitados. El centenario almanaque ya no cuelga de la casa de los cruceños, pero aún hay gente que lo sigue comprando y es por eso que para estas fechas vendedores ambulantes los ofrecen en los diferentes mercados de la ciudad. Aun luce su tradicional tapa color naranja y contiene viejas publicidades.
El tiempo pasa, pero evidentemente hay cosas que persisten.

Tiempo de regalos
Aquiles Gómez Coca *| Médico e investigador (1932-1994)
En cuanto a los regalos que los papás compraban para sus niñas, éstos en la mayoría eran de fabricación local y consistían en bonitas muñecas de trapo, hechas con todo el arte y el esmero de entendidas en esta clase de costuras y jugueterías. Para los varoncitos, se regalaban trompos de madera fina, enchoques, bolitas de cristal, soldaditos de plomo, las bonitas vejigas de goma hechas de distintos colores y otras chucherías que aparecían la víspera de la esperada Navidad. Desde luego que la gente con más posibilidad tenía mejores sorpresas, como decir armónicas, cornetas, guitarras y charangos, y como grandes sorpresas se podía ver hasta los maravillosos triciclos y bicicletas, que en realidad casi equivalía como regalar en la actualidad un automóvil cero kilómetro y de buena marca...
Eran otros tiempos y también otras oportunidades. Los días de la Nochebuena, grupos de niños se reunían para ir a cantar al Niño de algún pesebre los viejos villancicos y aguinaldos que los días de la colonia habían dejado como una hermosa costumbre de esos tiempos. En más de una casa, por devoción o alguna promesa, se hacían las fiestas del Niño, con bandas de música, comilonas y los famosos ‘toques de Niño’...
* (Crónicas y relatos de Santa Cruz)

Sepa que

Trompo. Se los consigue en diferentes tamaños y desde Bs 5 hasta Bs 12 en el interior del mercado Los Pozos, en el sector dedicado a las artesanías. La mayoría de ellos son realizados con madera de tajibo.

Almanaque Bristol. Aparece a mediados de diciembre y aún es comprado por muchas personas arriba de los 60 años. Actualmente se lo puede encontrar en los principales mercados de la ciudad.

Dulces. En la cena de Nochebuena era habitual que se la acompañe con alimentos dulces. No sólo era común el pan navideño, sino también otros postres, como el arroz con leche, indica Daniela Gaya.

Enchoque. Es un juguete de madera cuyas partes separadas están unidas por una cuerda. El objetivo de este divertimento es insertar en la base la parte superior. Se lo vende a Bs 12. Junto con el topo, una especie de pelota de trapo con plumas, tiene buena venta entre los artesanos

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