lunes, 20 de diciembre de 2010

No se rinda a la depresión de fin de año

Las fiestas de fin de año no son para todos un momento de alegría y felicidad, sino todo lo contrario. A muchas personas les invade un sentimiento de tristeza, soledad, melancolía y estrés. Sensaciones que para ellos son recurrentes en estas fechas y que algunos psicólogos definen como ‘depresión de fin de año o de Navidad’. Una afección que no se debe tomar a la ligera ya que cada vez son más las personas que presentan sintomas de esta afección en Santa Cruz de la Sierra. “En los meses de junio, julio y agosto atendimos en la clínica 415 consultas sobre esta dolencia y en el transcurso de noviembre y diciembre ya estamos por los 280 y creo que hasta fin de año vamos a duplicar esa cifra”, advierte María Alcira Schlüsselberg, psiquiatra de la clínica de reposo Monte Sinaí.
Si a ello sumamos que de los tres millones de bolivianos que viven fuera del país, la mayoría ha dejado su familia en el país y que son susceptibles de caer en este tipo de depresión, el problema se agrava.
Esta tristeza generalmente afecta a las personas hasta que concluyen las fiestas, “pero en casos más extremos pueden desencadenar una depresión más profunda o ‘clínica’ si no es valorada y tratada a tiempo por un especialista”, indica Schlüsselberg
En la actualidad existen recursos para aminorar los efectos negativos de este problema y tienen que ver con cambios de actitud, actividades y costumbres que no exigen grandes sacrificios.
Algunos psicólogos y psiquiatras internacionales no lo consideran una depresión propiamente dicha, porque la sintomatología no se mantiene en el tiempo y prefieren definirla como ‘nostalgia de fin de año’, pero en lo que casi todos coinciden es en las razones que motivan estos sentimientos,
“Navidad es una fiesta religiosa de introspección, pero está cerca de Año Nuevo, donde uno hace un balance de lo que pasó en el año y cómo quiere empezar el que sigue y también hace un recuento de lo que cumplió o no. Y ese mirar para atrás a veces deprime, porque no ha sido positivo. Por otro lado, hay que tomar en cuenta que se ha vuelto una fiesta muy comercial y a veces no se llega con el dinero suficiente para costear regalos, fiestas y actividades sociales. Además pueden resultar estresantes porque las personas sienten que tienen que realizar demasiadas actividades a las habituales”, explica la psicóloga clínica Graciela Redivo.
Estas fechas también traen recuerdos de festejos en familia pasados que fueron más felices o también el recordar la ausencia de parientes o amigos que han fallecido y con los que ya no podemos compartir esos momentos por la distancia, como ocurre con muchos bolivianos que tuvieron que emigrar a otros países.
Emilia Barbery (48) todavía se emociona hasta las lágrimas cuando recuerda los fines de año que pasó alejada de su casa en España, donde se fue en busca de mejores oportunidades laborales en 2006 y regresó dos años después. “Fue algo muy duro para mí. Esas fiestas las pasé muy deprimida, encerrada entre cuatro paredes, llorando y pensando en los siete hijos que había dejado. Me sentía culpable porque sentía que los había abandonado”. Algo parecido vivió Cinthia Farfán (39) en otra ciudad española donde vivió durante tres años desde 2006. “Recuerdo que cada fin de año eran momentos de tristeza y mucha pena pensando en mis tres hijas. Lo que hacía yo era comprarme una tarjeta de teléfono y mantenerme despierta hasta las cinco de la mañana (12 de la noche en Bolivia) para hablar con mi familia. Siempre tenía miedo de dormirme y no poder hablar con ellos. Después de que lo hacía me pasaba horas llorando”, cuenta Farfán. Ambas actualmente son miembros de Tahipamu (Taller de Historia de Participación de la Mujer), organización que reúne a mujeres migrantes que han retornado y que intentan revalorizar su experiencia no sólo a nivel laboral, sino también en el aspecto personal y cultural. Ellas han creado un grupo de autoayuda donde, entre otros comparten los momentos difíciles que les tocó vivir en el exterior y “el tema de la depresión de fin de año es muy frecuente”, comenta Ana Cecilia Wadsworth, la psicóloga que dirige el proyecto.
También ocurre que algunas personas prefieren aislarse y huir de los festejos familiares, porque en lugar de confraternizar se convierten en momentos de tensión por peleas y reclamos. “Esto era frecuente en mi casa y ahora que vivo solo prefiero aislarme, desconecto mi celular y me acuesto temprano para evitar los festejos de Navidad y no salgo a ningún lado esos días. Es una fecha que definitivamente me deprime”, dice Carlos S. (28)
Por su parte Claudia A. (40) dice que desde niña los festejos de fin de año siempre los vivió con mucha tristeza y a pesar de que sigue sintiendo melancolía en esas fechas, ha tratado de que sus hijas lo vivan como una verdadera fiesta. “De niña mis padres se separaron y mi hermana y yo nos quedamos a vivir con nuestro padre. Cada Navidad y Año Nuevo viajábamos donde mi madre y yo nunca dejé de pensar que mi padre tendría que pasar solo las fiestas. Cuando me casé, mi marido era un fanático de la Navidad, pero él falleció cuando mis dos hijas aún eran pequeñas. Ahora celebramos el fin de año como le hubiese gustado a él”, relata Claudia.
Pero ¿qué hacer para mitigar los sintomas? “Lo principal es que la persona cambie de actitud y que sepa que puede modificarla a través de algunos recursos, como viajando, delegando responsabilidades cuando se siente sobrecargado, hacer actividades que le produzcan placer, visitar amigos, etc. En caso de no tener buenos resultados lo mejor es consultar con un especialista”, dice Schlüsselberg. Por su parte Redivo indica que es bueno pensar que los festejos de fin de año nos ayudan “porque es una manera de despedir lo antiguo y empezar algo nuevo y se lo debe asumir como la oportunidad de empezar de nuevo”.

Un problema que preocupa a la OMS
Según los datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una décima parte de la población mundial ha sufrido en algún momento de su vida un trastorno psicológico llamado depresión. Un dato que preocupa, ya que si la población del planeta es de 6.000 millones, significa que 600 millones de personas han sufrido de la afección.
Esas cifras han determinado que la depresión en sus diferentes formas sea considerada en muchos países como un tema de salud pública. Pero tal vez lo más grave es que la misma OMS ya prevé que para el año 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo. Un problema mayor que ha constatado la Organización Mundial de la Salud es que la mayoría de países dedican menos del 2% de su presupuesto sanitario a la salud mental, lo que carece de sentido, ya que en términos económicos ese tipo de enfermedades tienen un alto coste no sólo para las familias, sino para las economías.
Cabe indicar que esta afección, en siglos pasados fue llamado ‘melancolía’ y mucho antes quienes investigaron sus sintomas lo definieron como ‘tristeza’, pero ahora el término ‘depresión’ se ha vuelto más frecuente y es por eso que los psicólogos y psiquiatras hablan de distintos tipos de depresión. Las más graves pueden llevar al suicidio e incluso internación en centros de salud mental.

Detalles para tomar en cuenta
Los signos más habituales de la depresión son un constante estado de ánimo bajo o sentirse triste, no disfrutar de las cosas que normalmente pueden producirnos placer o tener menos interés en ellas.
Tambien son frecuentes los sentimientos de culpa o desesperanza, a lo que habría que agregar baja autoestima, dificultades para conciliar el sueño o al contrario un constante estado de somnolencia, falta de apetito, pero también se presenta con cuadros de ansiedad por comer o estar ‘picando’ o buscando comida a cada momento.
Otros sintomas que reflejan el problema es la poca energía o fatiga y dificultad para concentrarse, ya sea en los estudios, trabajo o alguna actividad que realice. Pero los especialistas advierten que ninguno de estos síntomas por separado o experimentados temporalmente indican que alguien está deprimido. En general la depresión se diagnostica cuando hay una combinación de estos síntomas que persisten por un periodo de tiempo.
La psiquiatra María Alcira Schlüsselberg dice que si usted ve a un familiar o amigo que tiende a aislarse, a no querer compartir con los demás o lo ve con los ojos llorosos o prefiere estar encerrado en su cuarto, son síntomas para sospechar de que esté pasando por un estado de depresión. Lo mismo ocurre cuando el duelo por un ser querido se extiende por un largo tiempo y limita las actividades de la vida cotidiana de una persona.
Agrega también que las personas que están en mayor riesgo de deprimirse a fin de año son las de la tercera edad. “Es muy frecuente la depresión de ancianos en esta época del año, ya sea porque pierden a su pareja, ya no trabajan, están jubilados o no tienen el ritmo de vida que antes tenían”, explica la especialista.

Consejos

DESCANSE • Si usted es una persona muy activa y tiene sobrecarga de trabajo para fin de año, es aconsejable que reduzca sus actividades. Aprenda a decir ‘no’ a algunas actividades.

PLANIFIQUE• Planifique con tiempo. Sea realista y tome en cuenta sus prioridades. Reserve tiempo adicional, en caso que las cosas no salgan como había planeado.

EN FAMILIA• Hagan horarios en conjunto, en familia. Dé a todos y cada uno la oportunidad de expresar lo que quieren. Sea claro sobre lo que usted espera de ellos. Trate de reservar algún tiempo individual también.

BEBIDAS•Limite su consumo de alcohol. El beber demasiado pudiera aumentar su sentimiento de tristeza o ansiedad. Deje que sus hijos vean que puede disfrutar sin consumir alcohol.

SOLUCIONES• Durante las fiestas, ponga a un lado diferencias que pudiera tener con vecinos o familiares. No acumule sus sentimientos. Solamente espere por un mejor momento para tratar de encontrar soluciones.

EJERCICIOS•Hacer ejercicio. Ésta es una de las mejores maneras de eliminar el estrés. También es aconsejable que practique actividades como yoga o algún deporte de manera regular.

COMIDAS• En las fiestas generalmente se consumen alimentos ricos en azúcar y grasa. Comerlos en grandes cantidades solamente empeorará sus cambios de humor.

REZAR O MEDITAR • Las ventajas de la meditación o el rezo puede ser de gran ayuda. Si está bajo tensión, puede encontrar que meditando dos veces al dia será eficaz en la restauración de calma. Puedes dedicarle 10 a 20 minutos.

AYUDA•Puede encontrarla en el Servicio de Orientación Familiar (SOF) Teléfono 336-5436 y para las mujeres que han vivido la experiencia de la migración y siguen sufriendo de depresión pueden consultar a la organización Tahipamu. Teléfono 609-07513. Asimismo, puede hacer consultas privadas en la clínica de reposo Monte Sinaí, cuyo número telefónico es el 352-0514 y 352-0895.

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