domingo, 5 de diciembre de 2010

Árbol de Navidad, tradición familiar con orígenes confusos

Según los católicos, simboliza el árbol del paraíso de cuyos frutos comieron Adán y Eva y de donde nació el pecado original.

Lleva una forma triangular, conífera, que representa a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Cada uno de los árboles de Navidad se caracteriza por estar acompañado por un color, las oraciones católicas que se realizan durante el Adviento se diferencian por un color determinado: azul es arrepentimiento, plata es agradecimiento y oro alabanza al Creador.

El árbol de Navidad se ha convertido, con el transcurso de los siglos, en una tradición infaltable alrededor del mundo durante las fiestas de fin de año, pero su origen es difuso, muchas son las leyendas y las creencias que lo encierran sin determinar de dónde proviene realmente.

Con el paso de los años la tradición ha cambiado mucho, en la actualidad se lo rellena con distintos adornos para mostrar alegría, iluminándolos con colores llamativos que alegran a todos los miembros de la familia cada diciembre.

Algunos manifiestan que esta costumbre fue iniciada por una antigua creencia germana que indica que un árbol gigantesco soportaba al mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas que podían verse en el firmamento.

Por otra parte, otra creencia indica que al llegar los primeros cristianos a Europa, descubrieron que los bárbaros celebraban el cumpleaños de uno de sus dioses con un árbol que vive más de dos años, en la fecha próxima a la Navidad, posteriormente adoptaron progresivamente la idea cambiándole totalmente el significado.

San Bonifacio, evangelizador de Alemania, fue el primero en plantar un pino como símbolo del amor de Dios, según cuenta la tradición, lo adornó con manzanas para simbolizar el pecado original y con velas para representar la luz del mundo.

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